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Entrevista a Fernando Pradilla



08 de Octubre de 2010 | Por Tiago de Abreu Pinto/Sara García Fernández

 

 

“Hoy en día mi galería de Bogotá financia la de Madrid”

 

Fernando Pradilla

Galerista


Apertura de la Galería El Museo (Colombia): 1987


Apertura de la Galería Fernando Pradilla (Madrid): 2001


 

Revista Claves de Arte: Tu galería de Colombia se llama el Museo y a la de aquí decidiste ponerle tu nombre.


Fernando Pradilla: Luis Fernando Pradilla es mi nombre real. En España me llamo Fernando Pradilla,  porque cuando  abrí la galería la gente se habituó a llamarme     Luis Fernández Pradilla y al cabo de un tiempo tuve que quitarme el Luis y llamarme Fernando Pradilla para que la gente viera cual es mi verdadero nombre.

 

 

RCA: Háblanos sobre tus inicios como galerista


FP: En 1987 abrí mi primera galería en Colombia después de haber llevado muchos años haciendo dealing y habiendo trabajado con una galería en Nueva York que abrí en 1983. Viví en Nueva York hasta el año 1990, viajaba entre Bogotá y Nueva York y a partir de 1990 se cerró la de Nueva York y me dediqué exclusivamente a la de Colombia. El proyecto de El Museo era muy bonito, era como un pequeño museo, una galería de 2.500 metros, con cinco plantas, un poco inspirado en lo que fue la Galería Theo en otra época aquí en Madrid. Yo me quedé fascinado por el proyecto de esta galería y tenía esta pasión que sigo teniendo por el arte, pero en aquel momento tenía mucho más entusiasmo. En Colombia no sucedía nada, lo que existía de museos era muy parroquiano y yo decidí abordar un proyecto mayor, transformé un edificio, cogí un arquitecto local que hizo un edificio precioso y comenzamos en 1987. En cada planta de la galería se inauguraba una exposición al mes.

 

Las primeras exposiciones fueron de Picasso, Botero, dos artistas jóvenes y otra internacional. Fue una época fascinante, sobre todo en un país en el que no sucedía nada. Me fue muy bien hasta que comenzaron a llegar las crisis y nos borraron del mapa. En 1998 tuve que salirme del edificio porque a partir de 1995 Colombia entró en una crisis terrible. Primero fue la crisis internacional de principios de los 90, que fue cuando salieron los japoneses del mercado. A finales de los 80 vivimos el boom en el mercado del arte, cuando todo subió muchísimo y los japoneses compraban sobre todo impresionismo más que arte contemporáneo, pero viene la salida de los japoneses y ese fue el momento en el que yo cerré Nueva York y me fui a Colombia. Me di cuenta de que los años pasaban y lo que ganaba en uno lo perdía en el siguiente.

 

A partir de 1995 comencé a buscar alternativas, pensé en México, en EEUU, en Venezuela y finalmente un día venía de una feria de arte en Bruselas, pasé por Claudio Coello de paseo, me encontré con el local donde actualmente está la galería, que estaba en alquiler, llamé al dueño del piso y así fue cómo empezó el proyecto. Finalmente abrí en septiembre del 2001.

 

 

RCA: ¿Conocías Madrid antes de decidirte a abrir la galería aquí?

 

FP: Hice ARCO durante muchos años, las primeras veces era muy joven. En el 75 y 76 hice FIAC y a partir del 86 comencé a hacer ARCO, cuando todavía estaba en el Palacio de Cristal, entonces de alguna manera ya tenía clientes, galeristas y amigos. Es difícil empezar en un país que no es el tuyo, es diferente además si vienes de Colombia a si vienes de Nueva York. Yo venía de una ciudad donde poco sucedía en un país donde el 10% de su población a partir de 1995 salió de Colombia y me apoyé un poco en muchos amigos que estaban viviendo por circunstancias de seguridad en España. Le pedí ayuda a uno, a otro, que me dieran mailing y así comenzó la Galería Fernando Pradilla y en el 2007 abrimos este espacio de proyectos que era otra ilusión que tenía. Veía el espacio que había arriba y pensaba que algún día me encantaría tener la libertad de no seguir un cronograma sino la flexibilidad de otro espacio donde enseñar lo que quieras, presentar a artistas que no son míos, hacer exposiciones comisariadas…Estoy encantado con el Espacio Proyectos.

 

 

RCA: ¿Te sientes empresario?


FP: Es difícil, porque soy un apasionado del arte entonces si fuera por números…todo el mundo me dice que estoy perdiendo los mejores años de mi vida, yo pienso exactamente lo contrario. Yo no miro nunca esto como una empresa, la miro como un tesoro. Yo soy un apasionado del arte, es lo que me gusta y más que dinero es la satisfacción que me da. Yo hice un máster en administración de empresas en Suiza y eso me da algún tipo de parámetros para hacer análisis, pero es tan difícil el mercado del arte que no puedes hacer presupuestos, vives de expectativas, pero no puedes medir si en esta exposición vas a vender o no.

 

Te puede venir un extranjero y le puede encantar, como me sucedió hace un par de años con un coleccionista chino, entró y le fascinó lo que tenía. Era durante el mes de agosto, que no cierro –y creo que debe la única galería en España que no cierra- y le vendí la gran mayoría de la exposición. No sabes nunca qué te espera. El gran compromiso lo tienes con los artistas, hay mucha gente que depende de ti, familias enteras, entonces, de alguna manera, intentas hacer bien tu trabajo.

 

 

RCA: ¿Qué diferencias a nivel de mercado ves entre tus dos galerías?

FP: El mercado del arte es un mercado muy competido. En España está muy condicionado por los medios, por la crítica. En Latinoamérica funciono todavía de manera mucho más independiente, tengo más libertad. Son dos perfiles de galerías muy distintas, Galería Fernando Pradilla es una galería con un criterio muchísimo más contemporáneo, en un medio mucho más competido y, porque he querido tener una identidad, la gran mayoría de los artistas, un 60/40, son latinoamericanos. En la medida en que iba encontrando artistas interesantes los he ido vinculando a la galería y con la crisis vendes mejor lo local que lo extranjero. Se ha ido perdiendo ese campo que quería que fuese mucho más latinoamericano. Soy la única galería en Europa con este perfil.

 

Galería El Museo tiene un perfil completamente diferente. Llevo 25 años como galerista, soy el galerista de Fernando Botero, ha sido una experiencia maravillosa. Vendo Boteros desde que tengo 15 años, es un artista que conozco plenamente y los principales maestros colombianos han pasado por mi galería. Y no veo porqué dejarlo. No veo porqué hacer el cambio y dedicarme exclusivamente a lo contemporáneo. Me satisface mucho la mezcla entre lo moderno y lo contemporáneo.

 

El perfil de Galería Fernando Pradilla es completamente contemporáneo, me interesa más el arte emergente, como en el caso de artistas latinoamericanos, Marcos López, por ejemplo que no tenían galerías en el exterior. Yo voy identificando la obra de esos artistas que no han tenido galería local y no han tenido la posibilidad de ser vistos internacionalmente y los traigo y comienzo a promoverlos y lo mismo estoy haciendo con artistas españoles, como Germán Gómez o Juan Francisco Casas, que hoy han llegado a ser artistas con cierto reconocimiento.

 

 

 

RCA: Dos países diferentes, dos mercados distintos, ¿cómo puedes con todo? ¿Cuál es tu secreto?

 

FP: Pues cuando haces las cosas con amor y con pasión, pues…no es problema para mí. Es problema desde el punto de vista que para dormir me tengo que tomar una píldora, que vivo permanentemente en un avión…en este mes de junio hice cuatro ferias, en un solo mes, pero de alguna manera, claro que pasas momentos durísimos, por ejemplo, después de Basilea, cuando ves las diferencias entre un mercado como el de la gran feria y otro mercado mucho más emergente como Scope y ves la disparidad, los precios, la efervescencia con que se compran obras de quinientos, un millón, dos millones de euros y la dificultad muchas veces que tiene uno para vender un artista que es extraordinario por cinco o diez mil euros…eso te genera como una frustración. El día después de Basilea digo que ya no soporto más esto, pero te acuestas y te despiertas al día siguiente con mucho ánimo y la vida sigue. La gran satisfacción que tienes es ver como tus artistas se van posicionando, adquiriendo terreno y, en último término, vives para ellos.

 

 

RCA: ¿Te gusta estar presente en las ferias?

 

FP: Dentro del mercado del arte a mí me gusta mucho la idea del colegaje, la idea de que todos nos dedicamos a la misma actividad y que tenemos que unirnos. Son importantes las asociaciones y, claro, hay circunstancias en que dividen la colectividad o la unión, como puede ser lo que pasa con ARCO. En el momento en que gente del medio va perdiendo la cabeza y te van sacando de ARCO; que otros están más contentos de llevarse una parte del pastel porque tienen su presencia en ARCO…todas esas circunstancias desunen muchísimo.

 

Si hay un artista que yo puedo prestárselo a otra galería, eso forma parte de la función de uno, es actuar como gremio. Los coleccionistas no son de nadie. Mucha gente pretende que el coleccionista sea suyo. Yo le cedo el mailing list a quien lo quiera. Fue muy particular cuando llegué a Madrid y le pedí a mucha gente que me ayudara con cinco, diez nombres de su mailing y nadie me lo dio. Yo creo que esto no es de nadie. Esto no tiene ningún secreto.

 

Tal vez será por los pocos compradores que hay en España. Yo viví mucho tiempo en Nueva York y ves que las cosas funcionan de otra manera, hay una gran unión entre los galeristas, vas a las inauguraciones, yo por ejemplo pretendo ir a muchas de las inauguraciones de mis colegas y aquí vienen muy pocos, es más, una de mis grandes quejas con eso que sucedió en ARCO, con esas grandes cribas, es pensar cómo muchísimas de las personas que son miembros del Comité de ARCO pueden juzgarte si ni siquiera conocen tu galería, pero bueno, es parte del medio y hay que saber convivir con ello.

 

 

RCA: ¿Cómo ves la próxima edición de ARCO?

 

FP: Yo soy muy optimista, porque lo que no se puede hacer en ARCO es marginar el arte español. En lo que no se puede convertir ARCO es en una feria más, repetir perfiles. Es muy importante que vengan galerías internacionales, yo creo que aquí hay un coleccionismo joven por desarrollar y que España tiene grandes artistas a los que hay que dar la posibilidad de que se vean. Gran parte del interés que tienen los coleccionistas extranjeros es venir a ver lo que está sucediendo en España. No entiendo porqué España está en este momento, qué es lo que está sucediendo con la contemporaneidad, cuando históricamente ha tenido un lugar tan importante.

 

Creo que es muy importante la transparencia en este tipo de eventos. Lo que sucedió en años anteriores en ARCO no fue transparente y lo he dicho muchísimas veces, creo que se requiere más compromiso por parte de los miembros de los comités, saber exactamente cuál es el perfil de las galerías…claro, lo entiendo cuando hay 800 aplicaciones, es muy difícil, pero por eso es muy importante que esté una persona como Carlos Urroz que de alguna manera está en el medio, ha sido un gran miembro de la colectividad del arte, aún trabajando con Helga de Alvear lo veías por todas partes, después en Urroz Proyectos hizo cosas interesantes, yo creo que de alguna manera es una persona que sabe lo que está sucediendo en las galerías españolas. Es importante tener esto en cuenta, porque yo creo que muchas veces suceden cosas que no son justas.

 

La Galería Fernando Pradilla se abrió en el 2001. Del 2001 al 2005 hice ARCO y cuando ves lo importante que es dentro de un proyecto de galería tener una presencia en una feria, porque muchos de los comisarios, de los coleccionistas extranjeros y de las instituciones te visitan y compran y, de pronto, te marginan y tu proyecto de galería queda reducido a la nada, porque esa marginación genera una cantidad de información tergiversada que hace pensar que la galería o los artistas no son buenos y, claro, te das cuenta de que mucha gente compra en ARCO y cuando tú no estás afecta muchísimo y más a un proyecto como el mío que es de artistas latinoamericanos más que de artistas españoles.

 

 

RCA: ¿Cómo funciona internamente la Galería Fernando Pradilla?

 

FP: Un poco por mi desconocimiento del medio he querido funcionar desde el principio como funciona una empresa, con un consejo directivo, llamémosle así, al que yo invito a formar parte de él a diferentes personas. Las iniciativas vienen generalmente por mi parte, aunque hoy en día con la cantidad de información que hay, también recibimos dossiers de artistas, los revisamos, los voy recogiendo por todas las ferias de todos los países a los que voy y hacemos una revisión periódica de todo el material que tenemos, seleccionamos y vamos manteniendo conversaciones con ellos. A mí me interesa que la parte plástica sea impecable, pero me interesa mucho también la parte humana. Converso mucho con los artistas y esa parte es definitiva. Busco que el artista sea honesto con lo que él es, porque yo creo que hoy en día no es difícil ser artista.

 

Yo, por ejemplo, estudié Artes Plásticas, estuve cuatro años en la universidad. Cuando lo dejé me di cuenta de que no tenía una serie de capacidades que eran las que en aquel entonces te inducían, es decir, tal vez no era el gran dibujante o pintor, pero hoy en día tengo tantísima información que yo creo que si quisiera ser artista podría llegar a serlo. No me interesa porque soy feliz con lo que tengo, pero tengo mucha experiencia y sé lo que me interesa.

 

 

RCA: ¿Cómo ves el futuro de la Galería Fernando Pradilla?

 

FP: No se pueden hacer planes de futuro…esto es lamentable (ríe). Es una gran ironía, porque cuando me vine a España era tratando de buscar una estabilidad, estaba un poco harto de lo que ganaba un año, en Latinoamérica por las crisis permanentes, lo perdía al siguiente. Vine buscando estabilidad, pero la realidad es que me ha dado muchas satisfacciones, me siento mucho más en el mundo, Colombia todavía es un país muy limitado…La actividad que llevo la complemento bien, porque son dos mundos distintos, dos niveles diferentes. Cuando me vine a Madrid todo el mundo me decía que cerrase en Bogotá que la crisis era indefinida y, mira, hoy en día Bogotá financia mi operación de Madrid.

 

Tal vez abra un espacio más dedicado al arte contemporáneo en Colombia en un futuro próximo, pero de ninguna manera me planteo cerrar aquí. Me gustan muchísimo los dos planteamientos, no dejaría ni el uno ni el otro, me encanta el mercado secundario, lo que hago en Colombia, me encanta combinar el artista emergente con el establecido, las memorias que tengo como galerista no las quiero borrar de ninguna manera.

 

 

 

 

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