"La venta es un triunfo"
Oliva Arauna
Galerista
Revista Claves de Arte: Háblanos sobre los comienzos de la Galería.
Oliva Arauna: Abro la galería en octubre de 1985, empecé con una socia y al año y medio la sociedad no pudo continuar, porque es muy difícil abrir la galería en sociedad. Cada uno tiene su propio criterio y esto es algo tan visceral… estuve en Claudio Coello esquina Villanueva durante 19 años y tenía una gran obsesión por encontrar un espacio más grande donde los artistas pudiesen presentar su obra con más comodidad que en Claudio Coello. Después de 5 años buscando, conseguí encontrar este local (calle Barquillo 29) con el que estoy encantada.
RCA: ¿Cuál es la línea artística de la galería?
OA: Yo siempre he creído que la galería no tenía una definición y luego te das cuenta de que, efectivamente, la gente me ha ido encajando en una línea un poco más hacia las nuevas tendencias, pero todo son nuevas tendencias… yo diría más, nuevos soportes. En los últimos 15 años he trabajado con la fotografía y el vídeo como un medio muy habitual, con las instalaciones… Más que nuevas tendencias son nuevos medios de presentar las maravillosas obras que hacen los artistas.
Yo creo que la Galería nunca puede tener una línea muy estricta, porque nosotros nos debemos a nuestros artistas y al final siempre acabamos haciendo lo que los artistas nos presentan, son ellos los que nos van enseñando los caminos y nosotros les seguimos. Cuando un artista te dice que tiene una obra fantástica que le entusiasma y tú, en el primer momento, al verla dices a ver cómo consigo que el mercado asuma esta nueva técnica…pues con una facilidad brutal, porque te lo crees, porque efectivamente sólo conseguimos vender lo que nos creemos.
RCA: ¿Qué fue lo que te decidió a abrir la galería?
OA: Fueron unas circunstancias familiares especiales, yo estuve viviendo once años en Valladolid, donde quise montar una galería de arte, pero tenía 21 años y por supuesto los artistas no me hacían ni caso, afortunadamente, porque quizá hubiera sido otro planteamiento.
En un momento dado decidí que me quería volver a Madrid a vivir y apareció una persona que me ofreció ser socia de una galería y me lancé a la piscina sin agua, luego resulta que en ese momento empezó la recuperación económica, pero a mí me daba igual. Yo soy Escorpio y cuando pasa una oportunidad por delante la cojo.
RCA: Si hubieras abierto en Valladolid abrían cambiado muchas cosas…
OA: O les habría cambiado yo a los de Valladolid, ¡tampoco lo tengo muy claro! Yo durante los años 90 en Madrid era una extraterrestre, pero al final aprendes a manejarte de una forma que no sea muy gravoso y la verdad es que estoy muy contenta de haber hecho lo que hice. Yo abrí un camino que no lo seguía nadie y cuando llegaron los momentos buenos, efectivamente, estaba en la línea de salida. Luego los demás se han incorporado a esa línea, pero en los momentos difíciles en los que nadie mostraba fotografía, en los que nadie creía que las proyecciones eran arte yo seguía ahí insistiendo.
Muchos coleccionistas se han acercado a la fotografía porque me decían “no podemos creernos que puedas seguir siendo tan cabezota con el tema de la fotografía y que nosotros sigamos sin entrar en ella”. Y es que en un cajón de la mesilla de tu casa puedes tener una colección de vídeo de caerte. Te evitas el transporte, almacenaje, problemas de conservación, no tienes ningún problema.
Claro, luego predicar con el ejemplo es muy importante. Yo no solamente soy galerista sino que además compro arte. Yo no me considero coleccionista porque por encima de todo me considero galerista. Si son obras de artistas que no son de la Galería yo por supuesto no las vendo, pero si son artistas de la galería mi obligación es que primero elijan los demás, luego soy yo la que puedo elegir. Yo disfruto mucho más vendiendo que comprando, aunque disfruto muchísimo comprando.
RCA: ¿Te planteas exponer tu colección?
OA: No tengo ningún interés. Cuando me piden algo prestado lo presto, siempre, porque creo que es una obligación, pero yo no tengo ningún interés en figurar como coleccionista. Soy una persona muy poco posesiva, compro y aunque sea una pura contradicción, a los dos minutos de haber comprado me arrepiento, sin embargo, tengo la necesidad de tener esa obra, pero me arrepiento porque digo “otra complicación más”, pero hay algo… por eso yo siempre digo que el coleccionismo es una droga, es algo que no puedes explicar, no sabes porqué es, pero pasa. Por un lado es una satisfacción increíble y por otro es un vacío, como una caída de vértigo.
Yo creo que la mayoría no tardamos nada en decidirnos. Yo tardo generalmente dos o tres minutos en decidirme. Tenemos muy claro lo que queremos y el ojo muy acostumbrado. Puedes equivocarte, pero fundamentalmente te equivocas cuando no lo compras. Al final sólo te arrepientes de lo que no has comprado, eso siempre se va a quedar grabado en tu memoria.
RCA: Según tu percepción, ¿cuál es la idea de arte contemporáneo que tiene el público hoy en día?
OA: Yo creo que la gran diferencia con los años 80 es que éstos quizá fueron muy buenos en cuanto a apertura, es decir, la gente empezó a ir a las galerías, a comprar, pero había bastante especulación. Luego, cuando llegó la crisis de los 90, que fue horrorosa y que afortunadamente ésta no tiene nada que ver con aquello, eso nos ayudó a ir haciendo pequeños gestos con los clientes, con los coleccionistas, con el público en general, a tener más tiempo para ellos y poder hacerles entrar y ver y comprender mejor el arte.
Ahora afortunadamente viene mucha gente por la Galería. No todo el mundo compra, por supuesto, pero nosotros lo que fundamentalmente necesitamos es que la gente lo vea, porque si no lo ven, no existen los artistas y entonces te sientes decepcionada pensando “¿para qué hago este trabajo?”. Yo ya sé que lo hacemos para nosotros, porque somos los únicos que, de verdad, sentimos con esa grandísima pasión lo que hacemos.
Te entusiasmas con la exposición que tienes, con la siguiente y las mayores depresiones aparecen siempre cuando se están desmontando las exposiciones, porque ves las obras montadas…y en la mayoría de los casos cuando lo bajas al suelo te dicen muchísimo menos. La obra de arte tiene que estar muy bien presentada para que se pueda ver tal y como el artista la ha concebido.
RCA: ¿Estáis tomando medidas contra la crisis?
OA: Por supuesto que algo estamos haciendo para que la crisis nos sea menos gravosa. Entre otras cosas estamos todo el día pidiendo presupuestos. En los años buenos, más o menos sabías por dónde andaban los precios. Ahora no se hace nada que no tenga un presupuesto total y absolutamente controlado. Las exposiciones las estamos alargando un poco más, porque exposiciones en las que hay que producir o que hay que enmarcar son muy costosas y a la gente no le da tiempo a verlas. Te da pena que sigamos en una rueda un poco frenética sin que haya tanta necesidad.
Yo creo que casi todas las galerías estamos haciendo un poco lo mismo. Y, aparte, hablar mucho con los artistas para que la imaginación llegue al poder. Hay que plantear las cosas de una forma que si antes de hacían con un soporte, ahora se puede hacer con algo que quede muy digno pero que no tenga que ser ese soporte carísimo que se utilizaba. Comprendo que los artistas consagrados se pueden permitir ciertos lujos. Otros artistas más jóvenes se tienen que buscar la vida para que los materiales no salgan carísimos.
RCA:¿Se puede sacar alguna ventaja de una situación así?
OA: Lo bueno que tienen las crisis es que te permiten hacer unos proyectos difíciles porque el artista es cómplice en ese momento y entiende que no se va a vender nada, por lo tanto, tienes esa tranquilidad, no tienes ese ansía de pensar que habría que tener más obra para el privado…ahora decides lo que quieres hacer y afortunadamente, de vez en cuando salta la liebre. Montas una pieza muy grande, pero como es estupenda la vendes.
Yo siempre he creído que es muy difícil saber sobre el mercado, nosotros lo intentamos todo, con todos los artistas, con todas las series que tienen los artistas y a lo mejor unas se venden y otras, que son estupendas, no se venden. Ahora la gran diferencia que tenemos es esa, que podemos plantear exposiciones más difíciles, porque no tienes esa angustia de la necesidad inmediata, sino que lo planteas a largo plazo.
RCA: ¿Se decepcionan mucho los artistas cuando no venden?
OA: Todos los artistas quieren vender. La venta es un triunfo. No es un problema económico, indudablemente el artista tiene que vivir, la galería tiene que mantener los gastos, pero el triunfo es ver que alguien viene y que además lo quiere. El que te digan “estupenda la exposición” te hace mucha ilusión; que te sacan buenas críticas, estupendo. Pero el objetivo último de una galería es vender y para el artista si además se lo vendes a buenos coleccionistas o a colecciones institucionales o a museos, muchísimo mejor. Nuestro último objetivo es vender y no nos podemos equivocar, por eso digo que la crisis tiene la parte buena y la parte mala.
RCA: ¿Cómo se forja el ojo de un galerista?
OA: Mirando. El arte nos ha dado tal intensidad… para lo bueno y para lo malo. A veces vas por la calle y te encantaría arrancar un trozo de suelo porque es de una belleza impresionante y eso lo sabe captar la mirada de un fotógrafo. Al final los artistas te trasladan la forma que tienen de ver la vida, eso es lo maravilloso que tiene el arte.
Y luego, además de tener una buena mirada, hay que tener una grandísima valentía, ponerse el mundo por montera y decir “esto es lo que a mí me interesa y lo voy a hacer” porque si tienes que estar pendiente de lo que dicen los demás siempre estaríamos mirando al pasado y nuestra profesión es mirar al hoy. Mirar a lo que se está haciendo hoy y no esperar cinco o seis años a que eso ya lo tengamos asumido. En mi caso, me cuesta más vender lo que se está exponiendo en este momento que la exposición del mismo artista de los años anteriores.
RCA: ¿Qué te han enseñado a los artistas?
OA: Llegas al arte porque tienes una sensibilidad especial, sino es imposible. Una persona que no tenga una cierta sensibilidad es muy difícil que pueda llegar a entender el hoy, pero el artista te va dando una serie de pistas que si las vas siguiendo vas entendiendo y cada vez profundizando mucho más y en las conversaciones que mantienes con ellos sobre la vida, vas viendo las diferentes posturas y te van haciendo cambiar pequeñas cosas. Te hace crecer en la intensidad.
RCA: ¿La galería para ti es un proyecto personal e intransferible o piensas que alguien puede continuar el trabajo que tú has realizado?
OA: Nadie, nadie, esto es algo que empieza y terminará conmigo. Es tan visceral, tan apasionante que nadie puede seguir lo que tú has empezado. Siempre dije, cuando mis hijos eran pequeños, que a mí no me habría gustado que eligieran la profesión de galeristas, pero que si la elegían tendría que ser en otra ciudad y empezando con sus propios artistas, con su propio momento…porque nadie tiene el mismo criterio.
Tenemos el caso de Helga de Alvear, que se asoció con Juana Mordó y Helga ha sido de verdad Helga de Alvear cuando cambió todos los artistas con los que trabajaba y puso su nombre. Es muy difícil. No puedes sentir y pensar por otros. Esto es algo de sentimiento, de pensamiento, de sensibilidad, de piel.
RCA: ¿Cómo ha sido la evolución de las agrupaciones de galerías y de los diferentes agentes del mundo del arte en España, en la que además has participado en gran medida?
OA: Empezamos fundando ArteMadrid (artemadrid.com) , once galerías, y luego hicimos un pequeño grupo de trabajo, para ir encontrando nuevas vías y nuevos planteamientos y fue todo un éxito. Es una asociación un tanto elitista, si no hay más galerías en ArteMadrid es porque no se admiten. No todas las galerías tenemos los mismos problemas y hay tienes que luchar por tus problemas y pedirle a la Administración cosas que a lo mejor otras galerías no necesitan, como son las importaciones, las ayudas para asistir a ferias o cambios en las leyes, etc.
Después decidimos que no nos podíamos quedar solamente en ArteMadrid, sino que tenía que ser a nivel nacional, fundamos el Consorcio (consorciodegalerias.es) y volvimos a trabajar en ello. Y más tarde, un día nos dimos cuenta de que en Manifesta no había representación española y decidimos convocar entre cuatro personas una reunión de los diferentes sectores del mundo del arte, excepto los artistas, porque nos queríamos plantear qué es lo que hacíamos mal para que los artistas españoles no consiguieran estar fuera de España al mismo nivel que el resto de los artistas, porque no era un problema de calidad.
Así surgió el Instituto de Arte Contemporáneo (iac.org.es), en el que tras nuestro encuentro interno, ya empezaron a formar parte los artistas y que está funcionando muy bien. Yo creo que ahora las galerías estamos muy unidas en la plataforma que es el Consorcio, del que forman parte todas las galerías interesantes y, por otro lado, tenemos una representación en el IAC, que defiende todos los sectores del arte.
RCA: ¿Y respecto a la promoción de artistas españoles…?
OA: El problema que tenemos en España es que estamos siempre como un poco traumatizados, siempre tenemos la sensación de que lo que viene de fuera es mejor y tenemos artistas estupendos, pero las instituciones les hacen muy poquito caso. Aquí no hay una estructura, como en Alemania, en la que en dos años se puede hacer a un artista internacional.
No es posible que los museos españoles sólo trabajen con los artistas cuando ya están reconocidos fuera. Hay que dar una oportunidad a los artistas españoles jóvenes, que además ya tienen un currículum detrás, con una serie de individuales…¡que no son unos recién llegados! Y no son sólo los museos, yo creo que hay una falta de seguridad en el comisariado. Creo que los comisarios tendrían que arriesgar un poco más. Igual que nosotros arriesgamos, yo creo que los comisarios también tendrían que hacerlo. Eso sí que pasaba en los 80, como todo era un poco más loco…, y ahora está todo el mundo más conservador.
También habría que incluir a más artistas en la página web de seacex (seacex.es/Spanish/Paginas/default.aspx), porque esa es nuestra representación en el extranjero y son muy pocos los que están ahí.
RCA: ¿Te decepcionan las exposiciones comisariadas que ves?
OA: No, no me decepcionan. Para decepcionarte tienes que tener un nivel muy alto, es simplemente que compruebas lo que hay. Antes ibas a las exposiciones para descubrir algunos artistas que no conocías, ahora eso se da muy poco. Los comisarios jóvenes que tienen que vivir con su tiempo y con los artistas jóvenes e ir arropándose y subiendo juntos, pero cuanto más jóvenes son, quieren a artistas más consagrados.
RCA: ¿Qué es el arte contemporáneo?
OA: Yo no creo en el arte contemporáneo expuesto hoy, pero de hace treinta años. Yo creo que el artista tiene que estar creando en su propio momento. A mí me entusiasma Goya, pero si un artista hoy se pone a trabajar como trabajaba Goya o Velázquez no me interesa nada, en cada momento, cada artista tiene que aportar algo y eso es el contemporáneo, el paso hacia adelante, el abrirnos unas puertas hacia otra vida, hacia otra visión y hacia otra reflexión. Yo creo que esa es la obligación del artista.
Fecha de inicio: 13 de Octubre de 2010.
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