TAMAÑO DE LETRA aumentar tamaño texto reducir tamaño texto

 

Marion Thieme en la Galería Casado Santapau



09 de Abril de 2010 | Por Javier Rodríguez Panizo

 


No por muy repetida, la archiconocida expresión “muerte de la pintura” no deja de ser una verdad como un templo. Agotado el caudal figurativo y neoexpresionista que asaltó el mundo del arte allá por los primeros años ochenta, habiéndose periclitado toda abstracción en un vacuo formalismo, ser pintor hoy en día consiste, más que en cualquier otra cosa, en lanzarse a explorar las condiciones de posibilidad de la propia pintura.


Para ello, y sabiéndose asentada en la era postpictórica, la pintura adopta las estrategias que desde hace ya décadas han ido desplegándose. Desde intentos de trasgredir y ampliar el propio lienzo con el fin de expandir su propio campo, hasta recurrentes estrategias de pintar sin pintura, la técnica pictórica ha sido abandonada para enfatizar el carácter problemático de la pintura. Pintura como revisión crítica, como autocuestionamiento de sus condiciones, como interrogación de los procesos de reificación de la pintura; eliminando lo anecdótico, la pintura se enfrenta a su propio núcleo, a su fantasma.


Sorprende descubrir cómo esta eliminación de lo decorativo y esta reducción de lo literario coinciden con las cuestionadas premisas de Greenberg sobre la vanguardia como motor del arte contemporáneo, preocupado por el medio más que por el mensaje.


En este mismo orden de cosas, la actual exposición de Marion Thieme (Zeppellinheim, Alemania 1959) que puede visitarse hasta el próximo día 25 de abril en la Galería Casado Santapau, puede considerarse un ulterior capítulo en esta necrológica. Invirtiendo la relación entre soporte y superficie, a medio camino entre la pintura expandida que juguetea con lo escultórico y los destellos expresionistas, la pintura se enfrenta al ensayo general de su propia defunción.


Thieme subvierte el torrente subjetivista del primer expresionismo abstracto (tan aclamado otra vez por Greenberg) para, esta vez, verter la masa pictórica en una especie de urnas funerarias donde a la pintura, más que percibirla, se la vela como a un muerto. Contemplando estos “féretros” del arte uno se acuerda de Marcel Duchamp y su célebre frase según la cual “son los que miran quienes hacen el cuadro” para, por una vez, convenir en que el genio ya no tiene razón. Y no la tiene porque lo que resta por contemplar es un vertido, un amasado, un mirar justo aquello que ya no se puede mirar ya: la pintura como recurso expresivo ha muerto.


Para afianzar la intención, la artista ha propuesto unas obras sobre papel donde un humo denso parece elevarse hacia el cielo. La negritud de estas obras remite al hecho fundacional de esta propuesta estética: para la artista la consabida muerte de la pintura es de por sí un dato, un axioma desde donde intentar un último aliento, un acto de fe que, si bien no cambiará en nada el destino trágico de la pintura, sí que puede ser capaz de atesorar el impulso mínimo de sacar fuerzas de flaqueza y proponerse como otro, quizá el último, momento estético.


Puede que sean ya muchos los intentos de hacer más audible aún el mutismo de la pintura, pero este desaforado intento de gritar su silencio mortal merece un reconocimiento para esta artista que lleva ya una larga trayectoria en España enfrascada en las condiciones de posibilidad de la pintura.
 

Quizá sean ya muchos los intentos de hacer más audible aún el silencio y el mutismo de la pintura, pero este desaforado intento de gritar el silencio mortal al que parece conducirse la pintura merece un reconocimiento para esta artista que lleva ya una larga trayectoria en España enfrascada en las condiciones de posibilidad de la pintura.
Licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Düsseldorf, Marion Thieme reside desde hace 20 años en España. Combina su actividad artística –desarrollada entre España y Alemania- con su labor como profesora de pintura y collage. Además, valga como curiosidad, la artista es también maestra de Gendai Reiki Ho. Tras trabajar durante varios años con Oliva Arauna, esta es su tercera exposición con la Galería Casado Santapau.
 

Marion Thieme
Hasta el 25 de abril


Galería Casado Santapau
Conde de Xiquena 5
28004 Madrid

www.casadosantapau.com


 

 

ENVIAR A UN AMIGO | IMPRIMIR

COMPARTIR

  • myspace
  • fresqui
  • meneame
  • wikio

 

CAPTCHA Image Reload Image

 

Buscador general

 

 

 

Entrevista a Helga de Alvear

 

Lo más

 

 

Encuesta

 

® CLAVES DE ARTE 2009.Todos los derechos reservados

periódicos y revistas digitales, redes sociales