La Galería Cayón muestra estos días la obra de Herminio (La Caridad, Asturias, 1945) en dos espacios, el de la propia galería y otro abierto de manera temporal en Castelló, 19, destinado a albergar las obras de mayor envergadura.
Esta muestra, la primera individual del artista que se presenta en Madrid, trata sobre relaciones. Y más que relaciones, distancias. En todas las esculturas podemos observar siempre dos elementos (sería interesante preguntarnos por qué esa reincidencia de las estructuras binarias) en los que la incertidumbre parece planear sobre la obra. No hay contacto entre las dos partes, sólo un inquietante espacio en el que no sucede nada y a la vez parece suceder todo, puesto que es el responsable de esa inquietante “ingravidez” (título de la exposición).
La forma predominante es el prisma, que a veces puede aparecer en relación a un elemento circular. Los colores elegidos son negro, rojo, y blanco, reducidos a su versión sintética, sin modulaciones, para reforzar la idea de formas y colores básicos. Por ello no podemos dejar de pensar en el Minimal, en Donald Judd y sus compañeros, y precisamente por eso, tampoco se puede evitar pensar, ¿para qué tanta geometría?, ¿de nuevo necesitamos analizar los cuerpos en el espacio a través de estructuras ya conocidas, propias casi del neoplasticismo?, ¿cómo se puede participar de toda esa tradición “reduccionista” sin caer una y otra vez en los mismos lugares comunes? Si bien es cierto que esa importancia de lo inesperado, de las figuras suspendidas de manera ilógica, desafía la literalidad minimalista (citando a Frank Stella: “What you see is what you see”), no lo es menos que dicha incertidumbre se queda en algo anecdótico precisamente porque sabemos que no va a pasar nada después.
En la segunda parte de la muestra observamos, además de las piezas más grandes, el fuerte impacto de los campos magnéticos en la obra del artista. Las piezas incluyen espejos, se juega con las escalas e incluso con la idea de móvil. De nuevo surge la pregunta de si realmente es necesaria tanta investigación sobre la relación entre el arte y la ciencia, cuál de los dos debe primar sobre el otro, o si no llegarán a tocarse nunca, como los prismas de Herminio. El metal lacado se sustituye, en algunas obras, por hilo y también por la propia sombra proyectada, que adquiere entidad propia. También se juega con el monocromo puro- el blanco- y la idea de marco dentro de marco, legitimando de esta manera la irrupción casi arquitectónica de las enormes vigas en el espacio central de la Galería. Una de las piezas parece ser, de hecho, un mero marco triplicado, vacío de contenido, y una interesante metáfora, a mi parecer, de lo peligroso del metalenguaje postmoderno.
Es interesante por tanto visitar la segunda parte de la muestra, puesto que en ella se enriquecen las formas, los colores, el material, la categoría artística, la escala, etc, ante la monotonía de la primera parte. Conocemos la forma, el color, (¿conocemos la forma y el color?) ya sabemos que el espacio no será nunca más una caja sino una red de relaciones pero ¿y después qué? No puedo dejar de recordar a Ángel González y su resistencia a creer que la cabeza sea una buena casa para el arte. A nosotros, forenses fascinados con diseccionar restos, es difícil que nos saquen del “concepto”, de lo matemático, la ingeniería, el diseño, es decir, de lo genéticamente contrario al arte. Si éste ha sido el último paso de un proceso que dura ya demasiado, quizá sea necesario dar el siguiente.
Herminio
Ingravidez
Hasta principios de abril
Galería Cayón
C/ Orfila, 10
Madrid
Galería Cayón (Espacio Temporal Goya)
C/ Castelló, 19
Madrid
Tel. + 34 91 308 2310
Fecha de inicio: 15 de Octubre de 2012.
Fecha de inicio: 01 de Marzo de 2012.
Fecha de inicio: 13 de Enero de 2012.
Fecha de inicio: 01 de Enero de 2010.
® CLAVES DE ARTE 2009.Todos los derechos reservados