Herman Hesse decía en su Lobo Estepario que “el hombre es como una cebolla de cien telas, un tejido compuesto de muchos hilos”. Los personajes que aparecen en las fotografías de Noelia García Bandera (Málaga, 1974) y Miranda Sharp (Worcestershire, Reino Unido, 1977), muestran sin complejos esas numerosas capas de las que se recubre todo ser humano para poder insertarse cómodamente en una existencia social.
Seeing is Believing habla de las falsas apariencias, de la máscara, de los roles predeterminados en función del sexo, la edad, el espacio ocupado en el mundo, de todos esos lugares comunes que nos van atrapando, cotidianos e invisibles.
Cada artista ha elegido un lenguaje para hablarnos de su idea y, a pesar de sus diferencias notables, unas obras conforman el contrapunto de las otras. Ambas parten de la idea sugerida, más que del choque frontal, porque, quizá, en el terreno de lo sugerido el espacio es más amplio para pensar.
El mundo que recrea Miranda Sharp sugiere un espacio de contención, de nostalgia infinita reflejada en unas alusiones a la infancia perdida, o encontrada, mediante la visión de escenarios delicados, llenos de fragilidad. Las obras de esta artista nos abren ventanas a espacios íntimos, cargados de recuerdos y lirismo.
Adentrarse en el universo de Miranda Sharp es como irrumpir en una habitación donde todos duermen. Dan ganas de hacerlo de puntillas para observar en silencio la cadencia de sus respiraciones.
El recurso de la profundidad de campo permite individualizar aquellos objetos que nos dan pie a imaginar la vida de aquellos que habitan esos espacios. Somos unos espectadores privilegiados de una intimidad a la que no hemos sido invitados, tratando de desentrañar una historia con lo que vemos a nuestro alrededor.
La visión que plantea Noelia García Bandera es más incisiva, quizá menos velada. Tras sus personajes, siempre enmascarados, se extiende un fondo que simula los antiguos decorados del teatro y que se mezcla de tal forma con los personajes fotografiados, que en ocasiones cuesta distinguir uno de otros. Las obras se componen como dípticos o trípticos en los que se repite una especie de estructura narrativa cuyo desenlace siempre termina siendo el abandono del escenario inicial, dejando tras de sí los objetos con los que los personajes habían sido retratados.
La fuerza de ese escenario vacío de personajes nos hace considerar la imagen que lo precede como un ejercicio teatral de representación de la vida. Después de la pose, la verdadera vida continua lejos de los ojos del espectador, fuera del papel que se les había asignado.
Estos trípticos están basados en el formato de las cartes de visite propias de las prácticas fotográficas del s.XIX. Las poses de aquellas cartes pretendían resultar el retrato de un momento casual, el reflejo de un gesto al azar en un día cualquiera del retratado y terminaban convirtiéndose en el más artificial de los gestos que se pudiera imaginar.
Seeing is Believing nos invita a un viejo pero atemporal cuestionamiento sobre cuánto hay de cierto en nuestras actitudes vitales y cuánto de imitativo. Hasta dónde llega el ademán y dónde comienza el gesto verdadero.
La representación y la teatralidad llevadas al paroxismo conforman la imagen perfecta del estereotipo no revisado, del rol asumido sin cuestionamiento del que todos nos creemos a salvo y del que todos somos más o menos víctimas.
Quizá Hesse tuviera razón y todos estemos compuestos de cien telas y otros tantos hilos, tan difíciles de desenmarañar que, a veces, se hace imposible pasar de la superficie, pero también pudiera ser que resultara inútil tratar de ver más allá de ella porque bien pudiera se que “lo esencial, es invisible a los ojos”.
Seeing is Believing
Noelia G. Bandera y Miranda Sharp
Hasta el 13 de Marzo de 2010
Galería Cámara Oscura
C/Alameda, 16 28014. Madrid. (+34) 91 429 17 34
Fecha de inicio: 15 de Octubre de 2012.
Fecha de inicio: 01 de Marzo de 2012.
Fecha de inicio: 13 de Enero de 2012.
Fecha de inicio: 01 de Enero de 2010.
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