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Exposición Colectiva PHE´10 en la Galería Marta Cervera



16 de Julio de 2010 | Por Leticia Fernández-Fontecha

 


Detalle de obra de Daniel Silvo

Al salir de una exposición colectiva, uno suele tener la sensación de haberse enterado de muchas cosas, y de ninguna a la vez. Es como quedarse en una superficie plagada de información, pero que nos imposibilita acceder a la parte más profunda, al meollo del asunto. Resulta muy complicado juzgar el trabajo de un artista a través de una sola pieza, y ese es el único fallo que se le puede sacar al concepto de exposición colectiva, que si nos enfrentamos de primeras a la obra de alguien, nos va a saber a poco, y la mayoría de las veces lo juzgaremos mal. Pero veamos la parte positiva de la cuestión, se trata de una buena forma de establecer un primer diálogo con la obra de un artista, contacto que en algunos casos permitirá que salte la chispa, esa que nos hace desear conocer el resto de la obra. Eso sería lo perfecto.

 

Algo que en muchos casos también sucede con las muestras colectivas, es que la heterogeneidad de lenguajes, formas y medios de expresar puede resultar desconcertante. Pero parémonos un segundo en este punto, realmente no debería desconcertar el empleo de diferentes medios si el trasfondo de las piezas es el mismo. Desde hace un tiempo parece que la técnica está acaparando el protagonismo; Net art, Videoarte… son nuevas categorías que se rigen por el medio y no por el trasfondo. No es la técnica lo que importa realmente, sino el ejercicio de lograr materializar en un producto final, sea con la técnica que sea. Lo que caracteriza a la obra no es el medio que elige para expresarse, no es tanto como se dicen las cosas, sino qué cosas se dicen.

 

La obra de arte es, ante todo, una cosa, un objeto material, físico, que se presenta ante nuestros ojos, ocupando un lugar en el espacio. Pero no es un simple objeto. El arte revela la existencia de algo en principio no explicable. La ventaja del arte es que nos enseña siempre algo más, justamente como la vida en su atractivo, lo distinto alternativo a su situación. Una buena obra debería abrir un mundo, hacernos emerger en otro lugar.

 

¿Y a cuento de que viene todo esto?

 

Volvamos de nuevo al principio, la exposición colectiva, a una específica, la que se puede ver en la Galería Marta Cervera. Nueve artistas, diferentes técnicas, lenguajes, maneras de decir, pero algo importante en común. Todas dicen. Empecemos por la sala del fondo, en la que se encuentran los artistas más jóvenes, y la que es sin duda la más potente de las tres. En ella podemos ver la pieza A cosmic  filament - two bilion years after the big bang (OS#1), de Tomás Saraceno,  la instalación De revolutionibus orbium coelestium de Daniel Silvo, y Lichtenstein, Drowning Girl, 1963, de Jesús Pedraza.

 

Pese a la dificultad que encierra conseguir dar coherencia y crear diálogo entre las piezas de los diversos artistas que conforman una exposición colectiva, lo cierto es que en las tres salas que conforman la muestra, no puede estar más conseguido, especialmente en esta. No es sólo que las obras hablen en un plano estético, sino que también lo hacen a un nivel más conceptual. Las telas de araña de Tomás Saraceno, que fluctúan entre la fragilidad de las gotas de agua, formando una tela de araña, y la dureza de una construcción estable, nos remiten a la imagen de Pedraza, la dureza de la lija que va limando el pigmento contrasta con la fragilidad del mismo, que se rompe, para volver a crear de nuevo una superficie otra, que se nos muestra de nuevo inquebrantable.

 

En frente de ambas se despliega la magnífica instalación de Daniel Silvo, tanto por su belleza estética como por su sentido oculto. Compuesta por un vídeo y un conjunto de imágenes, la obra trata sobre la dificultad de comunicarse con el otro, y llama realmente la atención la belleza encontrada en unas manchas de gasolina de un parking, que nos hacen pensar que estamos contemplando nebulosas. “Los textos en braille que hacen de leyenda de las imágenes, son títulos escogidos entre los capítulos de la obra De revolutionibus orbium coelestium, de Nicolás Copérnico, donde expone su teoría heliocéntrica. La verbalización es nuestra manera de comprender el mundo. Esta verbalización es aquí el ordenamiento de una serie de puntos blancos sobre fondo negro, que da respuesta a todo el complejo sistema al que nos enfrentamos. En las fotografías, ese orden es aleatorio, y bajo ellas, el críptico texto en braille contiene las claves para entenderlo”.Primero, son las bolitas de porexpan, tanto del texto en braille como de las imágenes y el vídeo, las que nos remiten a la obra de Saraceno, más tarde, el título de ambas se conecta, para acabar vinculadas a un nivel más profundo.

 

Las tres piezas de la sala se relacionan en lo importante, no en la técnica o la estética, no en el continente, sino en el contenido. Todas quieren mostrar algo más, hacernos pensar, reflexionar, hablándonos del mundo, en general, o de nuestro mundo particular. Ya se trate de des-utopía en el caso de Saraceno, de los límites del lenguaje en el caso de Daniel Silvo, o de la imagen, su autoría y su reproductibilidad como sucede con la obra de Jesús Pedraza, lo cierto es que todos nos cuentan algo, algo más que arte hablando sobre arte.

 

En las demás salas se puede ver el trabajo de Nuria Fuster, Roe Ethridge, Jay Heikes, Eileen Quinlan, Greta Alfaro, Markus Amm y Gordillo. Todas las piezas comparten con las comentadas anteriormente ese intento de demostrar la existencia de una realidad otra, y a su vez el hecho de buscar una reflexión. Tanto la escultura como la imagen de Nuria Fuster se comunican perfectamente con las fotografías de Gordillo, gracias a ese juego que se crea entre lo orgánico y lo inorgánico, la técnica y lo natural. A su vez las piezas de Markus Amm están en estrecha sintonía con las de Eleen Quinlan, aunque no podemos obviar que el sencillo blanco y negro de Markus Amm, eclipsa a estas últimas, pues pese a ser realmente similares, las de Markus desprenden una fuerza que se pierde en los azules y los rojos de Eileen Quinlan.

 

 

Por último, añadir que toda la exposición es un constante despliegue de fragmentos. La mayoría de las obras comparten un carácter fragmentario, y el gusto por la construcción y la deconstrucción. Los collages de Greta Alfaro,  que a su vez contienen imágenes de alimentos cortados (con sorpresa incluida), los siniestros muñecos de Jay Heikes, los cortes de las piezas de Markus, las citas de Daniel Silvo, el póster deshecho de Jesús Pedraza… y paramos aquí porque podríamos escribir muchas más líneas acerca de esta poética del fragmento, y olvidarnos lo más importante, que esta vez el desconcierto se ha convertido en concierto, uno en el que los distintos lenguajes y medios de expresión se enlazan siguiendo un mismo ritmo, que logra darle coherencia y aplomo a esta exposición.  

 

 

Exposición colectiva – PHE 2010

 

Greta Alfaro, Markus Amm, Roe Ethridge, Nuria Fuster,

Luis Gordillo, Jay Heikes, Jesús Pedraza,

Eileen Quinlan, Tomas Saraceno, Daniel Silvo

 

Hasta el 31 de julio

 

Galería Marta Cervera

General Castaños, 5.

28004 Madrid

tel.+34 91 310 50 36

 

 

www.galeriamartacervera.com

 

 

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