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Nick y Sheila Pye en la Galería Begoña Malone



28 de Junio de 2010 | Por Nieves Limón

 

Thaumaturge (masculine). 2009. Digital C- print. 102 x 152 cm. 

 

Se escuchaba el pasado sábado en la conferencia a propósito de los Encuentros Photoespaña 2010 que la fotografía, concepto y práctica, se han ido transformando en “un algo” inasible, difícil de atrapar. La consideración inauguraba la ponencia dada por el profesor Fontcuberta y ponía el acento en el caminar de un medio que ya no busca la resignificación estanca y que se deja ver en lo documental y en lo personal sin ningún inconveniente. Este año, precisamente, la clave del festival reside en ese caminar, en el paso del tiempo, y de eso parecen saber bastante los artistas canadienses Nick y Shelia Pye. La pareja (no deja de ser curioso el tándem en el contexto artístico que se ha erigido como referente de lo individual, de los “grandes maestros”) utiliza lo que tiene a su alcance para mostrarnos algunas de sus reflexiones plásticas. Así, recurren a diferentes prácticas que van desde la performance hasta videoinstalaciones, donde ellos mismos construyen los escenarios e interpretan a los protagonistas de la pieza, pasando por la fotografía.

 

En esta ocasión la Galería Begoña Malone expone una selección de sus últimas obras. Podemos ver dos salas con diez fotografías y un par de vídeos pertenecientes a dos series de trabajo: Enmienda y Vanitas. En ambas, Nick y Sheila Pye continúan el trayecto emprendido hace ya unos diez años y meditan sobre las relaciones de pareja. Partiendo de la experiencia personal incluyen el sentir general para retratar las complicaciones de la dualidad. Así, las barreras entre realidad y ficción se diluyen por completo en un trabajo que, si bien no se desprende de la exhibición de sus vidas, se aferra igualmente a la creación de historias noveladas. Ambos artistas construyen de esta particular manera una autobiografía en tercera persona (quizás no haya otra forma de hablar de uno mismo, de erigirse como portavoz de la propia historia) y posan delante de sus objetivos una y otra vez.

 

Con las caras tapadas por naturalezas muertas (flores secas, matojos, vida que también se escapa) aparecen en las fotografías inaugurales de la muestra y, de esta guisa, seguirán retratándose en las demás imágenes. No les gusta mirarse, parece, o posiblemente nos enseñen como el mirarse/reconocerse no es más que un engaño en cuestiones de pareja. Recorriendo diferentes estados sentimentales, podemos ver a Sheila Pye amarrada al cuerpo de su compañero (Amed, 2010) o con ganas de escapar (Departure, 2010, Ascendant 2010) en unas fotografías como parte, y no sólo resultado, de su personal proceso performativo. Pero será en la segunda sala de la galería donde topemos con el meollo de la cuestión porque, en esta ocasión, las dos piezas de vídeo muestran evidentemente las intenciones artísticas de la pareja.

 

La primera obra, The Antiportraits, 2010, bebe de cierta tradición pictórica para construir un díptico en el que aparecen ambos poco revueltos: a la izquierda ella, a la derecha él. El paso del tiempo se nos enseña con unos retratos que van deteriorándose, convirtiéndose en calaveras, y de ahí al negro, en un bucle que no tiene principio y tampoco tiene fin. Con una concepción cíclica del tiempo pasaremos en la siguiente videoinstalación, The Coronation, 2008, de la primavera al verano, luego al otoño, tras esto al invierno y de nuevo a la primavera (recordamos al director de cine coreano Kim Ki-duk). La pantalla se divide y, mediante interminables metáforas visuales, la pareja intercambia roles (él parece en algunas ocasiones una mujer y ella un hombre) mientras en la imagen central presenciamos una narración visual relacionada con esa “historia paralela” que llevan creando estos artistas con The Paper Wall, 2004, A Life of Errors, 2006 y Loudly, Death Unties, 2007. Caemos entonces en la cuenta del proyecto esencialmente narrativo que practican Nick y Sheila Pye, de su ascenso y descenso de lo propio a lo universal sin el más leve pestañeo. Estos paseos por lo suyo y por lo de todos son, precisamente, los que les permiten tocar temas en exceso trascendentales consiguiendo que el espectador de sus fábulas no se sienta abrumado, desplazado. Será que, al final, todos sabemos cómo acaba la historia: tempus fugit…

 

 

 

Nick and Sheila Pye.

Enmienda

Hasta el 29 de julio de 2010

 

Galería Begoña Malone

C/ Pelayo, 50

28004 Madrid

Tel. +34 91 297 38 79

 

www.bmalone.com

 

 

 

 

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