
La Galería Casado Santapau presenta estos días el trabajo de Boris Mikhailov (1938, Charkov, Ucrania), bajo el título de Yesterday’s Sandwich. En él, el fotógrafo sigue manteniendo el fuerte contenido social de su obra, muy ligado al hecho de haber crecido en la represión de la antigua Unión Soviética
Al hablar del fotógrafo ucraniano, siempre se hace mención al archivo que fue elaborando durante años, a escondidas de la censura soviética. En Yesterday’s Sandwich encontramos fotografías de los años 60-70. De ahí que sus trabajos no puedan huir de esa impronta de álbum de fotos familiar, partiendo de la idea cada vez más compartida por los fotógrafos de que nuestra vida es “la vida de los otros”. Podríamos considerar, de hecho, cada fotografía (superposiciones de doble exposición de negativos) como una metáfora de esa rara mezclar entre la autobiografía y la vida ajena. ¿No son algunos hechos históricos más importantes que acontecimientos de nuestra vida? Y al revés: ¿no recordamos grandes eventos históricos a partir de pequeños gestos cotidianos?
Con la disolución de los Grandes Relatos, la historia del arte se construye a partir de las ausencias, de lo invisible, lo minúsculo. Las excepciones empiezan a fijar las reglas (con riesgo implícito de volver a caer en un peligroso reparto de papeles) y debemos aprender a considerar lo que hay en función de aquello que falta. Ante la imposibilidad de contar un discurso histórico en mayúsculas, canónico y contundente, también el sujeto se fractura, y a partir de ahí, también la autobiografía, cualquier aproximación a contar la vida de alguien. Podríamos decir que el relato convierte automáticamente en ficción todo aquello que toca, y eso es una falta, pero también es una gracia con la que el artista cuenta: la ficción, si se sabe manejar, puede ser mucho más efectiva y hermosa que la realidad.
Por eso, en las fotografías de Mikhailov encontraremos extrañas asociaciones, casi a la manera surrealista, y recursos como la sinestesia (mediante la cuál casi podemos tocar, por ejemplo, una espalda con la textura de una pared). Las fotografías cotidianas y pertenecientes al ámbito público (por ejemplo, gente esperando en una parada de autobús) se superponen a otras obtenidas directamente de la intimidad, como una mujer desnuda; además, la imagen de un atleta saltando con pértiga es curiosamente asociada a la actividad cotidiana de una anciana que cuida de su huerto. Así, se construye un espacio siguiendo la técnica del collage conceptual: elementos que orgánicamente no se parecen nada funcionan cuando son yuxtapuestos, precisamente porque responden muy bien desde la heterogeneidad.
Probablemente, lo que vemos y mostramos en público no sea tan diferente a lo que vivimos en la intimidad, y es de eso de lo que hablan estas fotografías. Tampoco es tan distinto lo que vivimos de lo que imaginamos. Mikhailov rompe, además, con otro tópico, cada vez más combativo en los fotógrafos contemporáneos: la fotografía no garantiza la verdad puesto que no la hay y, además, ésta puede ser fácilmente manipulable. Aparecer en la fotografía, “estar ahí” no garantiza nada para contar las cosas, puesto que la memoria es un testigo engañoso de los hechos. De esta manera, es perfectamente lícito explicar las cosas desde la incongruencia, porque a veces ésta resulta más clarificadora que la versión canónica, y contar las cosas desde la subjetividad misma, porque no hay otra forma de hacerlo.
Con una logradísima técnica, que pese a utilizar lugares comunes en el arte resulta innovadora y actual, Mikhailov ha elaborado un discurso minucioso y coherente que le ha valido para obtener el Premio Off Saab de PhotoEspaña 2010.
Boris Mikhailov
Yesterday’s Sandwich
Hasta el 25 de Julio de 2010
Galería Casado Santapau
C/Conde de Xiquena, 5
28004 Madrid
[+34 ] 915 210 382
Fecha de inicio: 15 de Octubre de 2012.
Fecha de inicio: 01 de Marzo de 2012.
Fecha de inicio: 13 de Enero de 2012.
Fecha de inicio: 01 de Enero de 2010.
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