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James Casebere en la Galería Helga de Alvear



04 de Junio de 2010 | Por Nieves Limón

 

 

Landscape with Houses (Dutchess County, NY) #1, 2009

 

 

 

Hay una práctica fotográfica, relacionada generalmente con la fotografía arquitectónica, que resulta muy sorprendente si atendemos a su proceso de creación, sus resultados visuales y las incógnitas estéticas que plantea. Esta práctica se ha denominado en diversas ocasiones, sin mucho acierto, como staged photography o lo que es lo mismo: imágenes que precisan de una acción preformativa/constructiva previa y cuyos resultados se acercan a los tableau vivant. En el caso que nos ocupa la cosa consiste, a grandes rasgos, en lo siguiente: construir maquetas, tomar fotografías de esos escenarios y destruir los prototipos. El proceso descrito se divide en tres pasos relacionados con los actos de la narrativa clásica: introducción, nudo y desenlace.

 

Pues bien, será de esta manera, es decir, teniendo en cuenta el peso de lo procesual y lo narrativo, como entiendo la fotografía de James Casebere (Michigan, Estados Unidos, 1953). Con sus más de treinta años  involucrándonos en unos conceptos que poco o nada tienen que ver con el instante decisivo y la huella documental, Casebere nos deja pensando en la realidad delante de unas fotografías (muchas de ellas en gran formato, o sea, a escala sobrehumana, excesivas) que son el resultado de una concepción artesana de lo artístico. El proceso va más allá del resultado objetual: coger cartón, hacer una maqueta y fotografiarla de tal manera que parezca el retrato de una situación real para, tras el click, tirar la construcción a la basura. La narrativa se adivina, precisamente, en lo que evoca la hiperrealidad de unas imágenes que, paradójicamente, ponen sobre aviso a espectadores curtidos en el engaño visual. Y es que es ese escamoteo de información, la falta del error lógico en unas fotografías excesivamente perfectas, el que activa el mecanismo del misterio, de la invención de una historia (o varias) a partir de las imágenes.

 

Casebere no es un desconocido para el público español porque sus obras han colgado de paredes como las del CGAC (Centro Gallego de Arte Contemporáneo). Ahora es la galería Helga de Alvear la que, siguiendo un impulso expositivo que se repite cada pocos años, vuelve a mostrar ocho fotografías del americano. Proclive al gusto por la “mentira fotográfica” (recordamos no sólo las exposiciones anteriores de este artista, sino también la recientemente finalizada de Thomas Demand), dicha galería apuesta de nuevo por unas obras sobre las que se ha escrito hasta la saciedad: los debates del no lugar o la exacerbación del simulacro como verdad han sido perennes compañeras de este tipo de fotos.

 

Efectivamente, Casebere no pone muñecajos en sus maquetas y se centra en la representación espacial. Ya lo hacía en sus fotos de prisiones y claustros (Asylum, 1994) y lo hace ahora con las dos series expuestas en la galería: Tunnels y Landscape with Houses. Pero ambas series (compuesta la primera por cuatro imágenes de túneles repletos de agua y la segunda por tres retratos de una apacible/aterradora urbanización a las afueras de Nueva York), no prescinden de la presencia humana. Se esconde la mano que habita esa realidad, pero se intuye demasiado olor corporal en el desolador suburbio con luces encendidas, jardines cuidados y, si apuramos, alguna bicicleta por allí tirada.

 

Este paisaje mortuorio y marciano (se presiente a Gregory Crewdson con sus escenarios igualmente construidos) está hecho a base de un origami a la occidental que nos recuerda, además, lo poco que importan las diferencias ontológicas entre ciertos medios artísticos, algo que se aprecia de manera evidente en las imágenes de los túneles: son fotografías, pero también maquetas pintadas, parecen pinturas y parecen a su vez documentos fotográficos. Así, el laberinto estético queda resuelto mediante unas imágenes que conceden escaso espacio al  dogmatismo en temas como realidad versus ficción, fotoarte versus fotodocumento y que, lógicamente, plantean enormes dudas al respecto. Por cierto, estas obras de Casebere son además bastante bellas.

 

 

James Casebere

Hasta el 31 de agosto de 2010

 

Galería Heldga de Alvear,

C/ Doctor Fourquet, 12

28012 Madrid

tel. +34 91 468 05 06

www.helgadealvear.com

 

 

 

 

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