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"Doors" en Marta Cervera



07 de Enero de 2010 | Por Tiago de Abreu Pinto

 


“Vamos a desayunar al parque. Así salimos un poco de la galería”. Es lo primero que me dicen, unos minutos después de entrar en la Galería Marta Cervera. Quería sacar algunos nombres de aquellos jóvenes artistas, algunas de las influencias escondidas por las diversas capas de la memorabilia artística que adornaba sus mentes.


Ya coronados por el cielo, nos sentamos en un banco junto a perros que corrían libremente por el parque.


Respecto a la organización de las obras en la exposición Richard comentaba que habían intentado alternativas distintas. Parece correcto. Querían que todo pareciese integrado. Y la integración influencia, de algún modo. Josh tenía la consciencia de que su amigo y su novia le influenciaban. En definitiva, pasan mucho tiempo juntos. Hablan de temas que quizás tengan relación con el arte, aunque no saben a ciencia cierta lo que pasa entre ellos. Esas cosas no se miden. Y cuando empezaron a hablar fue natural. Antiguos amigos de Josh habían ido a Nueva York y Richard los escucho tocar. No pasó mucho tiempo antes de que Richard estuviera en el grupo. Cuando Josh se mudó a Nueva York acababa de conocer y de montar un grupo con Richard. Su estilo sólo podía ser música-ruido. La misma música ruido que Josh tocaba cuando conoció a Bianca en el garaje de un amigo. Pero la canción iba a tener un gran momento de silencio hasta que se volvieran a encontrar en Nueva York.


De hecho los cuadros que más me sorprenderan fueron los de Bianca. La partitura está ahí, confusa, abstracta como todo lo que hay en la exposición. Nos resta aludir a interpretaciones a partir de la lectura de marcas quemadas y agujeros, en el cuadro Sin título que está ubicado frente a las ventanas que dan a la calle.


No podría explicar muy bien la razón por la que me atrae tanto este cuadro en particular. Encuentro en el cuadro una contestación inconsciente. Aldrich entró en el mundo del arte al mismo tiempo que en el mundo de la música. No parece reflexionar mucho sobre cómo se ha convertido en un artista, pero empezó a pintar, y sólo a pintar, en el instituto. No había ninguna pieza de arte que le emocionase, pues vivía donde vivía, medio oeste americano. Un punto de partida muy diferente a Bianca, que también creció en Ohio, pero ella siempre estuvo rodeada de arte, ya que sus padres son también artistas. Se podría decir que ellos fueron la principal influencia para esas quemaduras/agujeros. Beck nunca ha realizado una individual. A diferencia de su novio que en 2007 estrenó en White Columns -el espacio alternativo fundado en los 70’s por Gordon Matta-Clark, alude Richard- once fotografías que, excluyendo dos de ellas, el resto han sido todas producidas en el cuarto oscuro, sin el uso de una cámara. Artesanía plasmada en un cuarto oscuro. “Te ves arrastrado a hacer cosas por impulsos inconcientes”.

 

Así fue como Josh empezó a fotografiar, un hábito que comenzó cuando él era muy joven y que ha “cambiado la manera en la que él percibía, veía y pensaba el mundo”. Según el propio artista, “la fotografía es transmisión de vida”. Al final el cuarto oscuro es una metáfora de nuestra propia cabeza, estar allí es como trabajar con la parte desconocida de nosotros mismos. La cámara la dejó de lado, cuando al pasar más tiempo dentro del cuarto oscuro el artista se familiarizó con el material. Este método es fruto de la insatisfacción de que al sacar una fotografía se acababa el proceso. Josh quiso hacer reacciones, crear algo nuevo a lo largo del tiempo. El mensaje que subyace a la abstracción se queda siempre dentro del cuarto oscuro de nuestras mentes. El artista confesó no pensar en ello. “Una experiencia sin lenguaje”, según Josh.


Es imposible obviar el ritmo existente en la exposición. Sabemos que la Galería Marta Cervera tiene tres espacios, ¿por qué no poner cada artista en un espacio? Porque ellos son notas. Forman una canción. Sencillamente así. No hay mucho que ver en la exposición si uno no atiende a las notas que hay detrás de las obras.

 

Nota numero uno:
JOSH BRAND,
31 de Octubre de 1980

 

Nota numero dos:
RICHARD ALDRICH
21 de Mayo de 1975

 

Nota numero tres:
BIANCA BECK,
21 de Enero de 1979

 

Según George Frazier, jam session seria “música no escrita ni ensayada”. Improvisación, como el propio título de la exposición. “Yo no sé si tenemos una razón para llamar a la exposición DOORS”. Josh dijo que en un futuro próximo se decidirá la razón para elegir este nombre. Como la música, las puertas están siempre a nuestro alrededor.


Una exposición donde no se sabe si la síncopa está escrita con silencios o figuras, si los artistas recrean temas o los repiten libremente en cada ejecución sobre la estructura armónica del espacio expositivo. Al final ésta es la canción. Se corta, se reduce y por fin suprimimos el sonido que existe dentro del lenguaje. La síncopa literaria dejaría algún sonido, pero estamos hablando de música. De silencio y figuras. Una experiencia sin lenguaje.

 

DOORS, hasta el 31 de diciembre.

 

Galería Marta Cervera

c/ General Castaños 5

28004 Madrid

 

 

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