Los lienzos aéreos de Peter Zimmermann (Friburgo, Alemania, 1956) transforman el azar en materia pictórica. La metamorfosis que acaece en el cuadro convierte a Zimmermann en artista; el único capaz de transformar la casualidad en obra de arte y de manipularla a su antojo.
Fue por accidente como empezó todo. El error en el envío de unas imágenes figurativas, transformó lo que se ve en lo que el hombre moderno ve; los archivos se mezclaron y formaron un conjunto de espacios que perdieron sus valores e identidad. Zimmermann recogió aquella materia plural y creó con ella la singularidad de la obra de arte a la que devolvió su aura.
En la obra de Zimmermann llaman especialmente la atención dos cosas; por un lado el color y sus variaciones modulares internas. Los azules, rojos, violetas, anaranjados, se presentan a veces saturados a veces en forma de veladuras sólidas.
El uso del color no está seccionado ni limitado en el lienzo; cubre no sólo el soporte sino también virtualmente el conjunto entero de la Galería a modo de pintura “all over”.
Lo segundo que llama fuertemente la atención es el material utilizado en la construcción de las obras; la resina sintética epóxida utilizada de manera muy fina para que no gorgotee en el lienzo, se mezcla con la pintura pulverizada creando un conjunto óptico-táctil.
Formas barridas, texturas líquidas de contornos difusos se dilatan y contraen en el lienzo en un movimiento sin reposo. El gesto se independiza del artista, camina libre escapándose al espacio circundante en forma de gotas de resina (untitled, drips). Las obras nos recuerdan así a las “action paintings” descritas por Harold Rosenberg, donde el ojo se subordina a la mano y la mano instruye al ojo.
Las superficies de Zimmermann son reflejantes, involucrando al espectador en la obra de arte. Este ya no se sitúa fuera, contemplando la obra desde el exterior, sino en su interior donde el cuerpo se contrae, se estira, se modula creando ritmo en la composición y siguiendo el movimiento interno del cuadro.
Peter Zimmerman lleva desde el 95 trabajando en abstracciones excéntricas producto de la tecnología que lleva a sus lienzos por medio de plantillas que se imprimen previamente en una transparencia para después ser proyectadas sobre el soporte. Una vez que el trabajo previo está hecho, vierte la resina epóxida y la guía por la superficie con el pincel, dejando que esta se reúna o se disperse en el lienzo creando imágenes. El resultado final es algo parecido a lo que ocurriría si transformásemos los cuadros de Hans Hofmann en líquidos y los colores en lugar de estar encerrados se mezclasen los unos con los otros.
En la exposición que tiene lugar estos días en la Galería Distrito4 de Madrid, se muestran las obras que el artista ha realizado durante el último año a partir de imágenes alteradas por medios digitales. La única pieza de creación anterior, Souvenir 2 (2007), es también la única que no cuelga de la pared de la galería sino que se muestra exenta como una gran masa de resina anaranjada apoyada en el suelo. Será ella la que nos guíe en el recorrido expositivo puesto que para descubrirla del todo habrá que descender al segundo nivel donde continúa la fiesta del color.
Nos es imposible seguir creyendo en los mitos que hasta hace poco nos han dominado. La tecnología, la producción, la sociedad del bienestar, el esplendor del nuevo milenio se han quedado atrás dando paso a un mundo que Bauman definió como “líquido” y que tiene en la red sus parámetros de referencia. Debemos aprender a movernos en espacios híbridos en los que lugares, culturas, hombres, ritos, se mezclan entre sí sin separaciones espacio-temporales como ocurre en los lienzos de Zimmermann.
Peter Zimmermann
Hasta el 28 de enero
Galería Distrito 4
Conde de Aranda, 4
E-28001 Madrid - Spain
Telefono +34 91 319 85 83
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